“Anima”, el nuevo disco solista de Thom Yorke: el viejo y el mar

Por Nicolás Poggi

Thom Yorke se está poniendo viejo. Y eso habla tanto de él como de nosotros, los que nos criamos en últimos 90 y nos acercamos a Radiohead como a la guarida final de nuestra habitación. Con todos esos años encima, “Anima”, su tercer disco solista, suena como un apéndice de “Kid A (2000), el álbum que dio inicio al nuevo camino de su banda. Acá el artista vuelve a refugiarse en las bases programadas y la atmósfera alienante, haciendo crítica de la condición opresora del sistema tecnológico de masas desde dentro mismo del sistema (¿qué es, sino, recurrir a Netflix, donde está confluyendo toda la cultura, para «anunciar» el lanzamiento?).

Con un corto dirigido por Paul Thomas Anderson que puede verse en esa plataforma, Thom Yorke le puso imágenes a este nuevo disco, que llegó inmediatamente después de la banda sonora que compuso para la película “Suspiria” (2018). Aquel era un trabajo acústico puesto al servicio de una historia de brujas; este es un nuevo compendio de obsesiones de un artista que, como cualquiera que esté entrado en años, corre el riesgo de ponerse moralizante.

Pero pueden trazarse links entre ambos. El lamento de “Last I Heard” parece extraído de aquella estética, aunque también tiene el sello del Radiohead post “Ok Computer” (1997). “Twist”, sin embargo, da un golpe sobre la mesa para reafirmar la identidad propia (lisérgica) del álbum. Hasta que se llega a “Dawn Chorus”, tal vez la canción más lograda. Una balada potente en piano eléctrico que se escucha como la versión retorcida de “Unmade”, el aquelarre de voces y sonidos que Yorke compuso para el final de “Suspiria”.

“Creo que me perdí de algo, pero no estoy seguro de qué”, admite en ese tema, con pretensiones de testimonio de época. “Por favor avisame cuando ya hayas tenido suficiente de la luz blanca”, le pide ¿a quién? ¿Al que está del otro lado escuchando por streaming? ¿A su musa? ¿Al mundo?”.

En definitiva, ¿es mejor Yorke solo al piano, como en “Suspiria”, o sumergido en este frenesí de máquinas? Distintas facetas de un artista que sueña con ovejas eléctricas. El debate está abierto.