Árbol: “Siempre nos reinventamos”

Por Daniel Accornero

La maquinaria de Árbol está funcionando a pleno. Desde su regreso en 2017, después de siete años de impasse, la banda supo cultivar la popularidad. Ahora es el turno de girar por el país.  Se presentará el viernes 6 en Teatro Vorterix (Federico Lacroze 3455); el sábado 7 en la Sala de las Artes (Suipacha Bis 98), de Rosario; el domingo 8 en Piedras Blancas (Santa Fe 3000), de Santa Fe; y el viernes 13 en Club Paraguay (Pasaje Agustín Pérez 99), de Córdoba.

Pablo Romero (voz y guitarra), Hernán Bruckner (guitarra, teclados, melódica y charango), Sebastián Bianchini (bajo y stick) y Martín Millan (batería) volvieron a la acción con dos singles nuevos: “Tiembla el piso” y “La vida es todo lo que vos quieras”.

 

“Estamos a pleno, muy contentos, con muchas fechas para tocar , con material nuevo. No nos podemos quejar”, indica con efusividad Martín Millan, el baterista de Árbol, en diálogo con Pogo de Rock.

“Desde 2017, que volvimos a tocar, estamos juntando material nuevo, el que tuvimos grabando el año pasado parte en México y otra en Argentina. Hubo una preproducción entre los cuatro integrantes de la banda. Fue la primera vez que trabajamos así, a la distancia, pero estuvo buenísimo”, agrega.

¿De qué se trata el nuevo material?

Tenemos cinco canciones inéditas que vamos a ir publicando este año.  Todos con participación de varios músicos como Alejandra Moreno, del grupo stoner de chicas Ruido Rosa, el rapero Long Shot, Juan Manuel Torre Blanca y Quique, de Café Tacvba. También tenemos un cover de Little Jesus, un grupo mexicano. Y con la producción de nuestro amigo Gustavo Santaolalla, un referente para todos nosotros.

Parece que México los adoptó…

Si (risas). Era una plaza que retomamos,  apostamos mucho y reforzamos. Firmamos con Universal de México, estamos contentos porque nos va a dar más apoyo alla, sin descuidar lo de acá. Tenemos ganas de meterle mucho allá, donde tenemos muy buena recepción. Aparte Pablo (Romero) vive allá y eso nos facilita todo. Es local (risas). Estuvimos en mayo, y en diciembre volvemos.

 

¿Mantienen la apuesta de ser muy abiertos en lo musical?

No nos gusta que nos encasillen, que nos etiqueten. Nos gusta reinventarnos. Y los artistas nuevos nos alimentan, aprendemos.  La verdad que nos encanta compartir con bandas nuevas de la que aprendemos y ellos también aprenden de nosotros. Conocemos grupos nuevos y frescos como Ca7riel y Paco Amoroso, Indios, Bandalos Chinos.  Venía un poco en proceso, ahora la escena en Argentina está muy efervescente. Hay muchas bandas nuevas que tienen mucho para decir. Eso suma en la escena local.

¿Las crisis acentúan los procesos creativos?

Desde ya. No son esperados, deseados, pero catapulta y uno se vuelca a decir cosas, Y eso remueve todo, genera un movimiento cultural impresionante.

¿Cambió desde el regreso de la banda el proceso compositivo?

Estamos acostumbrados a trabajar en equipo. Desde una canción y una idea, la trabajamos. O alguno trae una idea acabada y solo le ponemos el sello de la banda. Casi siempre la música la hacemos entre todos. Eso es la banda. No tememos problemas con eso. Aprendimos de otras bandas. La banda es un colectivo en acción, la puede manejar cualquiera. Hay roles definidos pero siempre estamos abiertos a jugar. Eso nos mantiene vivos.

 

¿Ahí está una de las claves de la vigencia, más allá del impasse?

Sin duda. Tenemos mucho laburo con los egos,  pasamos por distintos momentos. Hicimos terapia grupal con Fernando Ulloa, que era el psicólogo de The Luthiers, durante tres años y medio. Era médico psicoanalista y referente del desarrollo del psicoanálisis en el país. Aprendimos muchísimo a valorar el trabajo del otro, que todo vale, que uno traiga una canción y que no es solo de uno.

Árbol dejó una marca en una generación. ¿Sienten ese reconocimiento?

Si. Fuimos tocados por la varita mágica, algo que no le pasa a la mayoría de las bandas. Creo que incidió un poco en el momento que aparecimos. Tuvimos un crecimiento paulatino, nunca fue un boom. Mucho laburo encima, muchas canciones. Desde el 2000, con Gustavo Santaolalla , para el primer y segundo disco teníamos entre 30 y 40 temas. Y tuvimos suerte que muchas canciones se convirtieran en clásicos, como por ejemplo “El fantasma”, “Pequeños sueños”. “Trenes, camiones y tractores”. Que son temas que la gente aún los recuerda. Quedaron como parte del rock nacional.

Imaginemos que figuraran en el diccionario. ¿Qué significado tendrían?  

Apareceríamos bien arriba porque empieza con A (risas). Yo creo que sería: Un colectivo en acción. Maneja uno u otro, cualquiera puede hacerlo.