Coleman y Álvarez: «Mientras haya adversidad en el mundo, el rock va a ser necesario»

Por Daniel Accornero y Matías Rossi

Una ventosa tarde de agosto le hace reverencia al invierno. En la puerta de un bar de Palermo, Richard Coleman resiste, heroico, la inclemencia climática. Tiempo de atender a la prensa, a días de la presentación, junto a Andrea Alvarez,  de un gran show (sábado 31 de agosto en Niceto) denominado 
El Rock Ha Muerto ¡Otra Vez! 

Después de atender a solas a un colega, accedió a dialogar con Pogo de Rock en el interior del local palermitano. Esta vez junto a Alvarez.

Te aguantaste el frío como un buen rockero que sos…

Coleman: Ja ja ja. ¿Viste? Soy un reventado, drogadicto, mentiroso, mujeriego, abusador (risas). Ahora en serio. Encontré en el rock un espacio creativo, un espacio donde puedo lograr algo trascendente que me supere como persona, algo intangible que me expresa y que le sirve a gente para encontrar otra vía expresiva, también. El rock es un pretexto para, con creatividad, seguir adelante con mi vida.

Álvarez: El rock es un espacio, si bien hay muchas músicas. No sé si uno elige la música. Uno se expresa, creo que el estilo viene hacia uno por esa necesidad. Creo que cuando encontrás un lugar en el rock donde podés transmitir (también lo podés hacer en otros ámbitos) lo más personal, lo más íntimo sale por ahí, inevitablemente es un lugar que defendés, respetás y querés que sea respetado.

Coleman: Sale y entrá por ahí. Y vuelve y sale por el mismo lugar, también…

Álvarez: A mí me gusta toda la música. También es abarcativo a todo el arte. A mí me pasa cuando escucho rock que te mueve las fibras.

¿Cómo se gestó esta unión artística llamada El Rock Ha Muerto ¡Otra Vez! ?

Álvarez: Lo venimos pensando hace tiempo. Richard me invita siempre a sus proyectos y yo también a los míos. Y es una cosa lógica por nuestra forma de encarar el rock. Por la amistad que tenemos era lógico unir fuerzas. Y dentro de esa unión encontrarnos para divertirnos. Va a haber algo distinto en el show. Queremos generar un hecho artístico, dar alegría.

Coleman: Para mí es un gusto. No soy de salir mucho y ver bandas. Sí a la de Andrea. Y siempre la disfruté. Por eso compartir un escenario con Andrea y su banda está buenísimo. Que podamos hacerlo y compartirlo con la gente es genial. Más allá de todo, es unir fuerzas. Mas allá de no hacer un disco nuevo, lo que hacemos es juntar las dos bandas y ponernos a tocar. Parece una locura, pero bueno, se trata de eso, después de tantos años, de gestionar un convite a partir de nuestros años de amistad.

Coleman y  Álvarez son dos íconos de una generación que representa una parte muy importante de la historia del rock argentino. Dos artistas con una contundente obra solista y con un historial de haber participado en proyectos fundamentales en paralelo a sus carreras.

 

Siempre quieren matar al rock pero este resiste…

Coleman: ¡Cómo las cucarachas! (risas)

Álvarez: Es que mientras haya adversidad en el mundo, el rock va a ser necesario. Se trata de compensar eso.

Dicen que al rock le falta rebeldía. ¿Es así?

Coleman: ¿A quién le falta rebeldía? ¿Al rock como entidad o a la juventud como colectivo? Desde mi lugar, que yo tenga rebeldía es una pelotudez enorme. Pero sin embargo la tengo que tener porque es parte de mi genética. Por qué crees que tengo 56 años y soy rockero.

Álvarez: Hay una necesidad de ruptura permanente. No creo que le haga falta rebeldía al rock. Me parece que se le llama rock a cualquier cosa.

Coleman: La rebeldía me suena como a un pelo despeinado. En la nueva música que estoy escuchando me encuentro con mucha que se denomina «rock indie», y eso no es rock, amigo. En la música popular hay un sector que es muy complaciente que te lo está vendiendo como si fuese la voz de la nueva juventud. Si de un playlist de 70 canciones de Spotify escucho que el acorde más sarpado es una séptima mayor … (risas) Es un acorde «blando» y no estás cantando afinado arriba de ese acorde. Y me hago miles de preguntas.

Álvarez: Cuando uno tiene determinada trayectoria no puede hacerse la boba. A veces nos tildan de soberbios. Por que me tiene que gustar si o si. Cuando expreso sorpresa , no lo planifico. Me pasa y listo. Hay algo que la gente no registra mucho que es que la música que a uno más le gusta cuando es artista es la que uno hace. Cuando hay un músico que te dice «mi banda preferida es tal…», te está mintiendo. Porque la banda preferida es la tuya y las mejores canciones también. No es un tema de egocentrismo, los artistas vivimos en una especie de micromundo , que los que nos pasa, nos pasa a nosotros solos. Y de repente levantás la vista y preguntás hubo otro disco este año. Creo que es medio injusto cuando nos preguntan que pensamos de determinada banda under. Siento que no pasa lo que nos pasaba a nosotros. Eramos jovenes y aparecía Babasónicos, que nos parecían irreverentes. Y ni nos saludaban. Y nosotros para ellos eramos viejos, porque eramos mainstream y yo tocaba en Soda. Y no había tanta diferencia de edad. Y realmente ese shock que había no lo veo ahora.

 

 

Tienen tremendas carreras pero siguen creando y no se quedan en lo conseguido. ¿Cómo es seguir apostando a la música?

Coleman:  Yo tengo que pensar para adelante. Necesito componer, es una necesidad creativa. Me encanta grabar, es un proceso precioso. Ahora que estoy más grande disfruto mucho más del showw en vivo . Es una cosa única, trascendente, irrepetbile. no hay filtro no podés falsear esemomento. El momento circular de comunicanción entre el artista y el público. Necesito tener material nuevo. No puedo festejar cada 25 años que hice un disco hace 25 años. Sino para qué voy a seguir haciendo discos, si siempre tengo algo para festejar.

Álvarez: Hay determinados artistas que no tienen tiempo, trascienden eso. Pasa con muchos artistas como Neil Young, Robert Plant. Tienen una conexión diferente.

¿Y de Argentina no hay ninguno?

Sí, acá cuesta mucho. Me parece que Luis (Spinetta) lo tenía. También Gustavo (Cerati), Charly (García). Esa conexión permanente. Escuchaba el otro día discos de Manal. Y me preguntaba: cómo seguís después con esa vara tan alta. Si hay alguien que hace un disco como Color Humano, después no le pido nada más, me conformo. No le voy a pedir que me siga sorprendiendo. Hay una insistencia de pedirle al artista cada vez más.

Coleman: Es la idiosincracia del argentino.