Ernesto Tabárez: “El disco ‘Hambre’ fue el salvataje de Eté & Los Problems”

Por Matías Luciano Rossi y Nadya Pérez Lugo 

Eté & Los Problems  regresa a la Argentina para presentar “Hambre”, su último trabajo discográfico, el sábado 27 de abril, a las 21, en  el Xirgu Untref (Chacabuco 875, CABA).

El cantante Ernesto Tabárez  gira el cuello hacia su hombro derecho para dejar escapar una bocanada de humo del cigarrillo recién encendido mientras busca las palabras para responder al interrogante acerca de cuál es su perspectiva, a la distancia, del flamante álbum que salió a la luz a fines de 2018.

“Venimos de presentarlo en La Trastienda de Montevideo y fue una sensación extraordinaria. Sucedió un milagro.  Fue el mejor show de la historia de “Los Problems“, posta. Estuvimos todos de acuerdo.  Este fue el el disco más difícil de hacer y el que más lindo nos quedó. Es transformador  Siempre que vinimos a Buenos Aires fue en un formato guerrilla,  nosotros cuatro (Santiago Peralta, Andrés Coutinho y Nicolás Pequera). Ahora gastamos fortuna en pasajes, pero van a estar todos: los coros, pianos, vientos, etcétera. Esperemos que salga bien”.

– ¿Cómo te jugó “Hambre” desde lo compositivo? 

A mi siempre me juega mucho lo personal cuando escribo.  Los otros discos nos agarraron en mejores momentos de convivencia. Después de la gira en Alemania quedamos muy tensos. Por eso a “Hambre” lo compuse más solo para después llevarlo y ver cómo lográbamos conseguir una misión. Cuando tenemos un objetivo las cosas nos salen mejor. Cuando llegaron las canciones, el resto se acomodó. Hoy estamos mejor que nunca.

– Por lo que das a entender, este disco fue una especie de salvataje de la banda…

Sin duda.  Es el primer disco que habla tan claramente de nosotros. “Los Problems” tiene un “nosotros” extraño que son los músicos, las personas que me rodean y quienes nos vienen a ver.  Es un nosotros que soy yo.  Reflexiona mucho sobre la vida hermanada, la comunidad, el deseo y las voluntades. Ordenar voluntades es una cosa muy difícil. La de cuatro en una camioneta durante 35 días en Alemania es un poco bravo. Por eso fue muy emocionante este show. Cuando llegamos a la última canción, nos sentimos a salvo. Fue una situación muy poderosa.

 

Cuando nos fuimos a Alemania, nosotros íbamos a tocar jueves, viernes y sábados. La idea, además, era a tener unos dos o tres días libres para ir a una sala de ensayo de allá.  No hicimos ni una sola jornada de estudio en los 35 días.  No sacamos nunca un instrumento fuera de cuando teníamos que tocar y eso generó un montón de rispideces. Nos quedamos sin plan. Cada uno se puso a buscar qué hacer en la gira. Yo leía y a salía a caminar. Se perdió la misión colectiva. Cuando todos se fueron, yo me quedé más tiempo y decidí “robarle” algo a esto.  Estuve en Alfeld sin un mango, la gira nos fundió.  Atiné a refugiarme en ese estudio y a escribir de a poco lo que iba pudiendo. De ahí salió “Leine”  y otras canciones.  Cuando volví hicimos algunas fechas para la despedida de “El Éxodo” y ya estábamos decididos a parar hasta el disco nuevo. Así que me encerré en una pensión de Montevideo que ahora es una pensión de artistas. Alquilás una habitación para laburar. Ahí estuve un año encerrado y escribí todo bastante a solas, con poca conexión con los pibes.  No podía fallar. Fue un período de muchas dudas en la que nos jugamos mucho.  Una vez que terminé todo puse la “presa” para ver quien quería comer y todos quisieron.

– ¿Cómo tomaron en tu entorno el “encierro” en esa vorágine de componer?

Se me acumularon 300 canciones. Lo único que me guió en medio de la oscuridad es lo que sentía que la canción me iba a dar. Estaban todos muy preocupados. Cuando escribo discos, por lo general, pasan cosas intensas. Cuando estoy tranquilo, no tengo nada que escribir.   En algún lugar yo esperaba que supieran lo que estaba haciendo y muchas veces les dije “tranquilos, sé lo que hago”. De toda esa oscuridad logramos hacer un conjunto de canciones que se resignifican y tienden una mano. Fue el peor año de mi vida, una pesadilla.  El encierro fue una excusa para no salir y encontrarme con los pibes porque nos estábamos llevando mal. Y pasó de ser un trabajo totalmente solitario a algo que yo pensé para ellos en el disco. Conseguí algo que sedujera a cada uno. Buscaba seducir a mis compañeros. Y me salió bien.

– Más difícil que conquistar a una novia, Tabárez…

(Risas) Mucho más difícil. Es mi relación más larga de la vida. 15 años. Cuatro novias tuve desde que estoy con “Los Problems”.  Es un montón.

– ¿Cómo fue la experiencia de grabar en la casa de Andrés Coutinho, el baterista de Los Problems?

Resultó lindo. No teníamos guita para meter todas las horas (hay casi 600) que creía que el disco iba a llevar en un estudio.  No íbamos a poder pagar eso. Alquilamos unos “fierros” re buenos con la guita que teníamos y nos fuimos a la casa de Andrés, en una zona rural de Montevideo.  Se dio como una especie de “Gran Hermano” buena onda porque ya estábamos bien. Fue el lado luminoso de la manada.  Se generó un clima muy particular. Éramos una manada de cazadores en un campo en pleno invierno.

– ¿La búsqueda primitiva del disco estaba premeditada o se fue dando naturalmente?

Yo sabía que era un disco a la intemperie. Fue una palabra recurrente que se me venía y, por lo tanto, tenía que estar expuesto a las fuerzas de la naturaleza. Hay mar, vientos, palos, piedras, una cosa primitiva que me parecía interesante cuando imaginaba con una manada. No imaginaba flacos con celulares. Y se fue dando. Escribí muchísimas canciones para llegar a las 12 que salieron.  Reflexioné sobre los grupos de gente sometidos a convivir. Escribí mucho de eso que no quedó casi nada igual.

Si fuera por ellos, en principio haríamos canciones de canciones rápidas y fuertes. Y nos re divierte tocarlas. El disco era muy lento, denso para ellos. Los cansé hasta que dijeron, ¿Querés hacerlo? Hacelo” . Algunas cosas los entusiasma, otras no y lo descarto. Y si estoy re convencido de algo que no entusiasma , insisto, no hasta convencerlos sino hasta cansarlos. (risas). Me lleva un poco pero lo logro.

–  ¿Qué definición se encontraría en el diccionario si Ernesto Tábarez tiene que definir a  Eté & Los Problems

Es una banda que está en el negocio de la intensidad hace 15 años. Somos intensos y exagerados en cómo vivimos las cosas. Es una de nuestras principales características.  En realidad, yo soy exagerado y hago que todos entren en mi locura (risas).