Joker es (nuestra) basura

Por Nicolás Poggi

La primera decisión acertada que toma Todd Phillips como director y guionista es que en la historia haya una huelga de recolectores de basura. Esta es la primera información que brinda la película. La ciudad (Gotham) está repleta de basura, bolsas y bolsas que se acumulan por todos lados. La basura como una decisión estética. La basura como representación de la sociedad. Y por eso es un elemento va a estar presente durante toda la narración.

El “sistema” tiene sus propias reglas y su dinámica de costos y beneficios, y cualquier intento por acoplarse a ese engranaje puede llevar de la satisfacción a la locura.  Ahora, ¿qué pasa si tomás al villano icónico de la mitología de Batman y lo ponés al servicio de esta tensión? El resultado es este experimento provocador, violento y contradictorio, que dialoga directamente con la tradición de “Taxi Driver” (1976) y “El Rey de la Comedia” (1982) pero también con las transformaciones de la cultura actual, en un mundo que puede recibir esta película con los ojos azorados de quien contempla un fantasma en el camino.

“Joker” dispara en múltiples niveles (político, sociológico, cultural) y es, a la vez, el prólogo perfecto para el surgimiento de Batman, la figura shakespeareana de la cultura pop, el vigilante incansable de la ciudad que perdió la cordura. La figura del hombre murciélago está omnipresente en esta película, que deja a un Joker “listo” para la leyenda. No importa qué pase mañana: este psicópata podría venir de acá, esto es lo que pasó y esto fue lo que le hicieron.

Porque el Joker es la peor cara del sistema, su “reverso”. Algo así como los dobles de mameluco rojo de “Us” (2019), el efecto inevitable de la organización social. Arthur (así se llama el personaje en su vida civil) es la consecuencia de nuestros actos, lo que le “sobra” al sistema. Y la violencia engendra violencia.

Por eso esta es más una película sobre Arthur que sobre el Joker. El Joker termina siendo una etiqueta, y hasta una anécdota. Esa identidad final que asume el protagonista podría ser cualquiera. Arthur es lo que encontramos cuando nos miramos al espejo.